Recorriendo los misterios de un pueblo Maya Tzotzil...
Grupos étnicos, en la región de Chamula
habitan grupos nativos de tzotziles. El idioma tzotzil
hablado por los chamulas se distingue del de sus vecinos
cercanos, los zinacantecos, y es aún más distinto de la
variedad del tzotzil hablado en los municipios que lo
rodean. Sin embargo, los municipios de San Andrés y San Juan
El Bosque fueron originalmente fundados por los tzotziles
chamula hace casi 200 años y comparten muchas de sus
características en el vestir y en las formas rituales.
Los Chamulas son el grupo indígena más
numeroso de estas regiones (se calcula que hay unos 75 000).
Su organización política-religiosa es muy rígida, y el tener
responsabilidades, como las de gobernador, alcalde, policía
y escribano, es un alto honor que se concede por méritos
personales. Los “iloles” o curanderos (hombres o mujeres) no
son elegidos, su sabiduría la adquieren desde niños y sus
poderes proceden de San Juan.
El pueblo de San Juan Chamula cuenta con
tres barrios: San Pedrito, San Juan y San Sebastián, cada
uno con su panteón presidido por unas gigantescas cruces que
representan a Chul Metic (Dios Madre) y a Chul Totic (Dios
Padre).
En la gran plaza del pueblo tienen lugar los eventos más
importantes, como el mercado, las elecciones, las reuniones
políticas y las ceremonias religiosas. Al fondo de la plaza
está el templo, precedido por un enorme atrio.
La iglesia es sobria, con un gran portón
entablerado que sólo se abre por completo en la fiesta de
San Juan. Todo está vigilado por los “mayoles” o policías,
que portan un “chuck” –cotón de lana gruesa– blanco y un
marro de madera dura como el fierro. A los visitantes les
está prohibido tomar fotografías y comportarse de manera
inconveniente. El acceso al interior de la iglesia está
regulado y se debe pagar una cuota para entrar.
El recinto, sólo iluminado por velas, tiene un aire
misterioso que se refuerza con el perfume del copal y de la
mirra. El piso está alfombrado con juncia. Los fieles
asisten vestidos a la usanza indígena, con capas de brocados
y un espejo en el pecho; algunos portan collares de
medallas.